La inquisición cabalga de nuevo: el PSOE
P. Erdotzain Beroitz.
Como miembros de la iglesia y como hijos de Euskal Herria estamos viviendo unos momentos trágicos, que nos golpean y nos obligan a reflexionar. Se trata de unos hechos evidentes y pertinentes. En estos días estamos viviendo la resolución del juicio de la llamada Audiencia Nacional contra los movimientos populares y los medios de comunicación de la izquierda abertzale en el proceso 18/98. Lo que quisiera subrayar el papel “inquisitorial” que han jugado y están jugando los socialistas españolistas con respecto a Euskal Herria, donde se evidencia su propio carácter.
1. Por medio de una ley (Ley de partidos) que se han sacado contra todo sentido democrático, se impide la participación en las elecciones a un 15% de personas adultas de nuestro pueblo.
2. En una caza de brujas impresionante, se condena a más de 40 personas dirigentes de movimientos populares abiertos y libres a penas de cárcel por el delito de que sus objetivos coinciden con los de la organización armada.
3. En todo esto es asumido como legítimo el proyecto norteamericano de la llamada lucha antiterrorista o de contrainsurgencia frente a lo que definen como el eje del mal, en cuyo nombre se restringen al máximo los derechos humanos, sacrificados en el altar de la seguridad del sistema.
4. A pesar de las constantes denuncias de organismos internacionales o amnistía internacional de la utilización sistemática de torturas, no se hace caso y no ponen ninguno de los remedios para evitarlas. Son más de 7000 mil los vasco/as que han denunciado torturas, pero los jueces especiales se escudan en que esas denuncias son una consigna, y no los investigan.
Todo esto, y muchas otras medidas que se implementan constantemente, no pueden explicarse por ninguna racionalidad democrática o por criterios de garantia de derechos humanos. Por eso creemos que se trata de nuevas formas de de la lógica y racionalidad inquisitoriales.
Uno se pregunta
si la inquisición, revestida con distintos colores,
necesariamente acompaña, como una enfermedad contagiosa, a todo poder
de estado. Y la historia nos pone en esa sospecha, a pesar de todos los modos
nuevos de llevarla a la práctica. Por eso, no es extraño que,
estando en el gobierno, y por el cacareado derecho de estado, hoy también,
muchos crean que, organizar la muerte política de decenas de supuestos
miembros de ETA o de dirigentes o simpatizantes de la izquierda abertzale,
no contradice su honestidad ética… Porque manejan impunemente
criterios éticos inquisitoriales… para salvar a la patria:
fetiche supremo en sus ideologías. Resuena aquí el grito del
Sanedrín: "Merece la pena que muera un hombre para que se
salve el orden establecido."
Hoy funciona impunemente la inquisición globalizada en el sistema impuesto
por los EEUU, con sus guantánamos y cárceles clandestinas, con
sus guerras por la libertad y el pretoleo, y por las guerras preventivas,
con sus escuelas militares, donde se han formado tantos militares españoles.
O en las policias autonómicas que se han formado en las escuelas de
las policias israelíes inquisitoriales.
Alguien, entendido en humanidad, nos afirma, y estoy de acuerdo con él:
"los vascos que practican la noble ensoñación (de
una Euska Herria libre) acaban en las cárceles a donde entran en
riada tan incontenible que certifica el regreso a una España en la
que el pensamiento conducía a la hoguera y los jueces se convertían
«en séquito». A la inquisición.
Siempre he creído
que el enemigo más eficaz e inmisericorde del pueblo vasco y sus derechos
colectivos ha sido y es el partido de los autodenominados socialistas. La
excepción del famoso socialismo de Eibar no ha sido ni hegemónico
ni ha tenido seguimiento. La historia de las traiciones de lo socialistas
al pueblo vasco, al euskera, al reconocimiento de Euskal Herria como pueblo,
como sujeto histórico, y su negativa histórica a reconocer sus
derechos a su propia cultura, ya están, más o menos, recogidas
en libros, y no merece la pena hacer un recuento. Hoy, en las vascongadas,
este partido suele esconder su insidia, pero ésta se manifiesta especialmente
en la Navarra vascona, donde tiene el campo libre para mostrar su verdadero
carácter. De todas formas, los que hemos leído sus Cuadernos
de Alzate y seguido el repetitivo discurso de R. Jauregi y compañia,
ya lo adivinábamos.
Esta clave de racionalidad inquisitorial nos ayuda para comprender sus sinrazones a la hora de declarar la muerte política a 200 mil vascos, negándolos como sujetos vivos, libres y solidarios en la historia de nuestro pueblo, llevada a cabo por medio de la Abogacía del estado español y por su Fiscalía, dependientes del gobierno del PSOE, mediante la utilización de la injusta Ley de partidos, puesta en práctica. Esta ley, por ejemplo, en su artículo 9.3.c, pondría en marcha un sospechometro subjetivo, pues nos dice que constituye delito "Dar apoyo político expreso o tácito al terrorismo". ¿Cómo una ley puede determinar el apoyo tácito si no se funda en subjetividades inquisitoriales? ¿No estamos con esta ley permitiendo condenar como criminal toda sospecha? ¿No es esto un mètodo inquisitorial? Por eso, ni siquiera pretendemos juzgar a los jueces, pues todos ellos han bailado en este campo al son del proyecto de declarar la muerte política contra el pueblo vasco, que viene siendo impulsado por el partido socialista en nombre de la inquisitorial razón de estado.
La función intrumental y funcional de la justicia española al servicio de esta razón de estado ya está estudiada por un Diputado del PNV en el Congreso y ex vocal del mismo Poder Judicial: Emilio Olabarria. El PSOE actual, en última instancia, fundamentado en su imperialista nacionalismo español y en su ideología liberal, que sostiene que la sociedad, toda sociedad, es solo un conglomerado de ciudadanos individuales aislados que, como unas pelotas redondas, solamente pueden reunirse o formar comunidad política mediante una red de fuerza que las sostenga. Esta es la razón de garantizar en exclusiva la violencia insitucional ; son enemigos de todo lo que tenga que ver con ‘pueblos’ y con los derechos de las lenguas y de sus culturas, como signos de identidad y de solidaridad. A todo esto lo llaman despectivamente lucha de identidades.
1.
Para realizar este acercamiento analógico, (práctica socialista
- inquisición), quisiera comparar la siempre maldecida Inquisición
y sus métodos con las actitudes actuales de este partido con respecto
a EH. González Faus me ofrece una síntesis bastante precisa
y sencilla para sustentar esta analogía. En ella vemos que la Inquisición
nació (?) como un instrumento de los estados en su proceso de constituirse
en naciones, en su proceso por superar dolorosamente el sistema feudal
y constituirse en una unidad superior: nación estado. Para ello necesitaban
neutralizar las divisiones feudales e impulsar una imprescindible unidad política,
e imponiendo una misma cultura y una única religión básica
común, un pensamiento único, una unidad ideológica y
de lengua, en cada una de las nacientes naciones de occidente. Esto acontece
en el renacimiento.
Es evidente que el proyecto inquisitorial, con sus torturas, violencias, mentiras,
marginación, ‘caza de brujas’ y muertes sacrificiales para
sostener sus fetiches, comienza por las exigencias de estos poderes políticos
e, inicialmente, en contra de la actitud de la propia iglesia. Pero, poco
a poco, conforme esta iglesia se va consolidando como proyecto de cristiandad,
en sus nuevas relaciones con los estados de poder a poder, se irá involucrando
hasta el cuello en la dinámica y racionalidad de la Inquisición,
al servicio de los nuevos estados y sus exigencias.
2.
Ya aquí nos encontramos con una reviviscencia de la inquisición,
como mecanismo eficaz del poder del estado. Para los socialistas la razón
de estado les obliga a manipular la democracia, para dar apariencia de legitimidad
a su particular inquisición.
Los antiguos justificadores de la inquisición siempre nos han dicho
que la iglesia no ejecutaba a los herejes o disidentes, sino que los entregaba
al llamado “brazo secular”, para ajusticiarlos
o torturales según sus propias leyes, tratando así de lavarse
las manos. Pilatos no ha muerto. Lo cual es medio-verdad y medio-mentira;
pero nunca puede ser justificación de una práctica inhumana
y cualitativamente antievangélica. Algo semejante acontece hoy con
la postura socialista y su gobierno, que trasfiere su condena, fundamentada
en una ley creada por ellos mismos, al brazo secular de los jueces,
que se ven obligados, casi siempre gustoros, a imponer esa ley inhumana. Y
ellos, responsables reales y pilatos anónimos, se lavan la conciencia
con el agua de su propia ley socialista, a la que declaran ahora inmutable
y perentoria.
3.
Los inquisidores de hoy como los originales, para complir sus objetivos, organizan
sus “cazas de brujas”: de sospechosos de herejías,
de todos aquellos que no tenían el pedrigrí de 'cristianos
viejos', a quienes tenían todavía para ellos ‘el
pelo de la dehesa morisca’, de aquellos que, por ser diferentes,
eran tindados de brujos y brujas, etc. Aquí el partido socialista también
pone en marcha su particular caza de brujas, con fundamento en la
ley de la sospecha "tácita" ("que se supone o infiere")
antes mencionada: los tácitos son aquellos que, sin haber estado
condenados legalmente, ni privados judicialmente de su capacidad de ser electores
o elegibles, se sospecha que tienen o han tenido alguna relación con
un partido ilegalizado, anterior o posteriormente, por esa misma ley especial,
aunque la hayan hecho encajar con fórceps en una constitución,
que ha sido rechazada sistemática, democrática y mayoritariamente
por todo el pueblo vasco, y repudiada varias veces por el gobierno y el parlamento
de las vascongadas. No importa que se trate de un problema viciado en raíz.
Por sospechas, o por solo convicciones morales subjetivas, por invertigaciones
policiales, estas personas son declaradas ‘contaminadoras’, y
las listas electorales donde pretenden participar, denunciadas como ‘infiltradas’
por los demonios. Las pruebas son falsamente contundentes: aparecer, sin ningún
juicio institucional que lo demuestre, y sin ningún derecho a la defensa,
entre otras 15.000 personas que los cuerpos de seguridad, en sus investigaciones
secretas, han declarado haber sido algún día miembros o cargos
electos del partido ilegalizado. ¿No son estos los métodos propios,
violentos e injustos de todas las inquisiciones?
Habría que añadir que las confesiones de brujas han sido arrancadas con frecuencia mediante la aplicación sistemética de la tortura. Ahí están las denuncias públicas de instituciones internacionales confiables y la confesión libre de más de 7000 personas que ha declarado ante los jueces haber sido torturados. La tortura es algo endogámico a todas las inquisiciones. Y todo bajo el imperio de la ley; todo astutamente legalizado. También la inquisición era legal y pausible para aquella sociedad que la padecía en el nacimiento de las naciones.
Algunos principios para hacer un juicio.
- La ley parlamentaria y los derechos humanos.
El partido socialista afirma contundentemente que el principio de toda solución es el cumplimiento de la ley (La ley de partidos). Este carácter absoluto de una ley, que, por principio, siempre es revocable, resulta de una contundencia farisaica. Se apoya en un concepto de democracia cojo. La democracia, toda democracia, se sostiene en dos principios dialécticamente relacionados: 1. Los derechos humanos y 2. el juego de mayorías y minorías electorales temporales. En una percepción popular se ve la democracia únicamente sostenida en el principio de las minorías y mayorías electorales, que tendrían derecho a todo. Pero cualquier teoría de la democracia nos pone sobre aviso de la trampa que puede ocultarse en esta simple visión . Ellos afirman que ninguna mayoría electoral tiene poder para actuar en contra del más leve derecho humano fundamental, porque la vigencia de los DDHH es anterior, o ‘previa’, al derecho de las minoría o mayorías electorales… Ni la más absoluta de las mayorías, en principio, podría legislar, p.e., en contra del derecho a la vida, y a privar de los medios esenciales para vivir, Las leyes deberán encauzar esos derechos según las condiciones sociales y según las coyunturas, pero nunca podrán negarlos. El derecho a participar en las elecciones no puede negársele por ley a ninguna persona, sino mediante una decisión judicial personal e intransferible. Tampoco ninguna persona, en posesión de sus derechos democráticos, puede contaminar o puede ser considera infiltrada culposamente en un partido político legal… Fuera o al margen de los derechos humanos fundamentales y su ejercicio, no hay legalidad.
- Inversión de valores
La inversión
de valores humanos suele actuar en la historia humana de tal modo que los
crucificados acaban proclamandose como crucificadores: Jesús de Nazaret
es un referente. Fue condenado a muerte para que su vida y su proclama no
pusieran en peligro la vida de todo el pueblo, del sistema dominante. Para
sus crucificadores Jesús era el crucificador. Cuando algunos obispos,
en aras de una llamada reconciliación, exigen a unos que pidan perdón,
uno se pregunta: y, ¿quién le pedirá perdón al
pueblo vasco por las violencias injustas que ha soportado durante 500 años,
y sigue violentado, en sus gentes, en su cultura, en sus derechos a der dueño
de su destino?
Según los principios teóricos del neoliberalismo, es necesario,
para la salvación del conjunto de la humanidad, someter a operación
traumática todo lo que el mercado y el poder declara como cánceres
(minbizia) de sus proyectos y su sistema. No faltan dirigentes cristianos
que a este sistema que pretende globalizarse, declaran subrecticiamente "bien
común", bien moral, y, en su nombre, justifican todas las
intervenciones jurídicas del estado. O declaran, episcopalmente, que
la unidad de España, impuesto violentamente desde hace 500 años
es un bien moral a preservar, en nombre de la ley natural o histórica.
Utilizan el argumento de los cinco siglos de permanencia como nación.
¿Condenarían de igual manera la 'reconquista', o después
de 800 años de poder musulmán en la peninsula? "Imposible,
hermano; aquí se trataba de una cruzada, que justificaba
todas las inquisiciones", ¿no son acaso intervenciones quirúsgicas
necesarias y limpiezas de todas las cizañas, según el evangelio?.El
msmo argumento utilizaron aquellos obispos mediocres contra Morelos e Hidaldo,
dos sacerdotes promotores del proceso de independencia de México. Ellos
también cuestionaban a sus obispos inquisitoriales diciendole por qué
quería imponerles como undécimo mandamiento de Dios el amor
a España.
Ell evangelio de Jesús manifiesta que no es adecuado precipitarse en cortar la cizaña a fin de no correr el riesgo de acabar también con el trigo... que no es honesta la guerra preventiva, pero algunos, muchos, obispos, papas y socialistas han justificado sus violencias, declarando como cizaña que es preciso eliminar, a quienes estropean sus trigales. Cuando el relato de Jesús nos dice que la misma cizaña es preciso dejarla hasta el juicio de Dios. Por eso tantos cientos de hijos de Euskal Herria han pasado por las cárceles lejanas para ser declarados inocentes después.
- El derecho a la vida y la condena de la violencia.
Con una ligereza impresionante se proclama que “la izquierda abertzale tiene fácil la solución: bastaría con que, de una manera clara, proclamara su rechazo a la violencia” de ETA. Primero, porque, dicen, el derecho a la vida es el derecho humano fundante de lo más fundamental de todos los derechos fundamentales. Esa priorización de los derechos humanos es contradictoria en si, pues si todos los derechos son fundamentales, no hay ninguno más fundamental que otro… Nadie, entre los teóricos, ha establecido este derecho como más prioritario (?) o más fundamental.
Segundo,
porque el derecho a la vida no es simplemente un derecho (qué
también) a que nadie pueda ser asesinado, sino que consiste
también en que nadie ni nada (nnguna institución) pueda quitar
a otro la posibilidad de vivir, negándole, por ejemplo, los medios
de vida. Por eso, quienes tienen en sus manos los medios de producción
de vida, pueden disponer y tiene en sus manos la vida y la muerte de los demás.
Y esto es lo que hacen quienes organizan la sociedad según el neoliberalismo
Quienes levantan muros en Melilla, en el mar o en la frontera mexicana, en
palestina, etc., para que puedan pasar libremente las materias primas de sus
países, pero no sus personas, aún sabiendo que, en el intento
de buscar medios de vida, los emigrantes van a morir a cientos, ¿no
son los terroristas? Y son los mismos que hicieron campañas contra
el muro de Berlin y ahora callan frente a estos otros muros.
Es más radical Juan, el evangelista, cuando proclama que “quien no ama a su hermano, es un homicida”. En este sentido luchar por la vida y hacer posible la paz sería crear condiciones de vida más humanas para todas las personas y, esto si, sería más homologable con el concepto del “bien común”.
- La sociedad democrática y la comunidad liberadora
1. Persona, más allá del concepto de ‘individuo’, con el que se tiende a confundir, es el ser humano en cuanto relación: persona es igual a sujeto vivo en comunidad liberadora. Por otra parte, la izquierda abertzale, negada injusta y violentamente en su derecho a participar en la organización de la sociedad, sería considerada políticamente asesinada, privada de vida como ser personal y político: mandado a la hoguera del fetiche. Cuando se le niegan los medios de vida social, se le prohíbe su participación libre en la sociedad, o cuando se es miembro de un pueblo al que no se le permite ser dueño de su propio destino, es negada como persona viva en comunidad liberadora. Aquí no se trata de una, dos o más personas, sino en 200 mil, que suponen un alto porcentaje de un pueblo pequeño como es Euskal Herria. ¿Serán las doscientos mil personas votantes de la izquierda abertzale terroristas o colaboradores? Ser personas libres y solidarias en un pueblo dueño de su destino es la vocación irrenunciable de todos.
2. No se le puede pedir a nadie, desde ningún poder, que proclame, como confesión de fe, su condena de toda violencia, sino que, únicamente, se le puede exigir, positivamente, que se comprometa, internamente y en su acción política, a usar únicamente medios democráticos, pues no se puede, en democracia, exigir profesiones de fe para evitar la muerte política. Esto sería propio de cualquier inquisición. A ningún grupo se le pide, ni se le puede exigir, que haga una proclamación de ese tenor negativamente. La izquierda abertzale varias veces ha dicho que condena toda violencia, pero no solamente una. Condenar una sola violencia sería legitimar la otra. Ha proclamado, sin embargo, su voluntad de utilizar únicamente medios democráticos en su acción política y en su organización interna. Este condicionamiento injusto y antidemocrático de 'confesión de fe' es inquisitorial y no puede ser objeto de una ley. Esa condena bajo juramento era también lo que se exigía a quienes eran juzgados por la Inquisición para tentar de librarse de la tortura o de la muerte.
- Últimos hechos inquisitoriales
Sobre el encarcelamiento de Arnaldo Otegi, por ejemplo, esto dice el sensato periodista Alvárez Solis:
"La
paz pasa a constituir, una vez más, un silencio cruel en cuyo ámbito
sólo es posible escuchar la lectura de leyes aberrantes leídas
desde los solemnes tribunales inquisitoriales, que han substituido
la moral propia del Derecho por el látigo de siete colas de quienes
saben que la libertad resulta letal para su dominación pétrea
y sus implicaciones políticas. El mismo señor Zapatero acaba
de decir que será «implacable» con ETA.
Estos términos destruyen en mí toda fiabilidad en lo que se
refiere a la gobernación. «Implacable» es pasión
que el diccionario define como aquello que no se puede aplacar o templar,
y en la lista de sinónimos está asociado a inclemente, despiadado,
feroz. ¡Qué lejos de lo inteligente y sutil! Para gobernar no
hay que ser inclemente sino inteligente; no feroz sino flexible;
no destemplado sino confortable. A no ser, claro está, que
se busque el recaudo del fondo fangoso que los psiquiatras adivinan en el
primitivo y temible «ello» humano. Si de ahí han
de salir los votos...".
El mismo Alvarez Solis termina un artículo sobre las elecciones actuales
diciendo con dolor:
"Lo más grave de todo este desorbitado encadenamiento de
limitaciones (a la participación electoral), expulsiones y
falsificaciones es que se abona un campo muy peligroso por acumulación
de frustraciones. Louis-Vicent Thomas pregunta en su libro sobre la descripción
y formas de la muerte «si hay muerte más horrible que la de privar
a un pueblo de su cultura, sus raíces y sus valores, negándoles
por tanto el derecho a preservar su identidad». Al pie de la reflexión
del gran tanatólogo me pregunto a mi vez si con la eliminación
de toda una ideología y de sus representantes, en este caso la significativa
de los abertzales de izquierda, no se está llamando al rayo."
EL HECHO
El hecho que provoca esta reflexión es de todos conocido: En su plan de lucha antiterroista y bajo la guía de la estrategia de los EE.UU, en cuyas escuelas militares han estudiado dirigentes militares españoles, han creado leyes , como 'la ley de partidos', para cumplir el primer principio de esa estrategia: 'quitar el agua a los peces'.
Para eso se proponen justificar la priorización de la seguridad sobre la libertad y sobre todos los derechos humanos fundamentales. Y lanzan una lucha preventiva, no ética, pero legal, con la bendición de la propia conferencia episcopal española y la complicidad de todos los medios de comunicación españolistas. Todo ello ha sido convertido en un problema de estado para hacer converger a todos en su táctica... principalmente en contra del movimiento popular que busca, por medios democráticos, objetivos a los que ETA pretende abrirles caminos por medio de su lucha armada.
Con esa intención se crea una ley de partidos que les permite a los jueces negar la participación política de los que, con un término incluyente, llaman la Izquierda Abertzale. Se declara contra ella la muerte política ante su fetiche.
Esa ley arbitraria ha impedido a unos 200.000 vascos tomar parte en los comicios electorales de este año.
Este hecho merece una reflexión por todo lo que está en juego. Creo que puede analogarse con los objetivos y métodos utilizados por los estados cristianos con la famosa INQUISICIÓN.