EL CONFLICTO DEL OBISPO Y LA OPINIÓN PUBLICA

Desde que nuestro obispo llegó a la diócesis de Pamplona, no ha dejado de suscitar temas y hechos controvertidos, por otra parte, esperados, pues antes de llegar a esta diócesis, un gran grupo de sacerdotes que conocían su pensamiento y sus acti-tudes en otras diócesis, cuestionaron su nombramiento. Luego, pudimos ver cómo bendecía públicamente al ejercito español armado, cómo combatía abiertamente, teórica y prácticamente, la insumisión de gran parte de la juventud de Navarra frente al Ejercito. (En aquel momento, 150 jóvenes estaban por ello en la cárcel). Hechó por tierra un plan de pastoral en euskera y marginó al sector más comprometido del seminario, etc…

Entre otros acontecimiento, una conferencia impartida por el arzobispo en León ha tenido una gran resonancia en los medios y ha sido comentario frecuente en mu-chas comunidades cristianas y en otros círculos. Quisiera dar algunos elementos de juicio:

Este es el texto creador de una nueva confrontación en la diócesis y en Euskal Herria:

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León, 17 de marzo de 2007.

SITUACION ACTUAL DE LA IGLESIA, ALGUNAS ORIENTACIONES PRÁCTICAS.

Mons. Fernando Sebastián Aguilar, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

“El otro tema importante anunciado es la participación de los católicos en los partidos políticos no confesionales. Hoy en España hay algunos partidos políticos que quieren ser fieles a la doctrina social de la Iglesia en su totalidad, como p.e. Comunión Tradicionalista Católica, Alternativa Española, Tercio Católico de Acción Política, Falange Española de las JONS. Todos ellos son partidos poco tenidos en consideración. Tienen un valor testimonial que puede justificar un voto. No tienen muchas probabilidades de influir de manera efectiva en la vida política, aunque sí podrían llegar a entrar en alianzas importantes si consiguiesen el apoyo suficiente de los ciudadanos católicos. Por eso no pueden ser considerados como obligatorios pero sí son dignos de consideración y de apoyo. Los grandes partidos, los que rigen la vida social y política son todos ellos aconfesionales, algunos radicalmente laicos y claramente laicistas. En esta situación la doctrina de la Iglesia la podemos resumir así.”

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Comentario.

Fernando Sebastián no recomienda en este texto el voto para esos partidos políticos mencionados; aunque, al nombrarlos positivamente, no les hace ninguna crítica a su carácter franquista; solamente dice: 1. Son partidos “que quieren ser fieles a la doctrina social de la Iglesia en su totalidad”, lo cual no deja de ser una indirecta recomendación, pues se trata de un dato que el mismo obispo exige para poder dar el voto a cualquier partido. 2. Esos pequeños partidos tienen “un valor testimonial que pueden justificar un voto”. Valor testimonial, ¿de qué? ¿Por qué podrían justificar un voto? Con todo lo que estos grupos significan, ¿podemos decir que son dignos de consideración y de apoyo 3. En el análisis que ofrece, constata-da su pequeñez y falta de influencia, apunta, no obstante, que, en una buena políti-ca de alianzas, podrían inclinar el peso de la balanza
“si consiguiesen el apoyo suficiente de los ciudadanos católicos”. La confesión del obispo de Pamplona, a pesar de su ‘aclaración’, creo que no es ingenua, sino astuta. He aquí la aclaración que publicó Mons. Sebastián, que puede comprobarse en la página web de la arquidiócesis de Iruñea:

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SE LEVANTA LA VEDA

En estos días pasados ha aparecido en varios medios de comunicación una noticia sorprendente: “el Arzobispo de Pamplona recomienda el voto a los parti-dos de extrema derecha. Queda claro el apoyo de algunos sectores de la Iglesia a la extrema derecha”. Pues bien, no es verdad. Yo nunca he recomendado el voto a ningún partido. Ni apoyaría nunca a ninguna organización que no respe-tase claramente la libertad y los derechos de la persona y de la sociedad.

La noticia proviene de una interpretación equivocada de un pasaje de una conferencia que tiene fecha del 17 de marzo y que está colgada en la red desde el día 26 del mismo mes. ¿Cómo explicar que la noticia salga ahora en otro con-texto diferente y con un sentido distinto?

Lo que yo digo es lo siguiente:
En la situación actual los católicos no encontramos ningún partido que nos re-sulte cómodo porque ninguno asume la doctrina social de la Iglesia en su totali-dad.
Hay algunos partidos que quieren recoger íntegramente la doctrina social ca-tólica, pero tienen un valor meramente testimonial. Esta mención está incluida no en el apartado que se refiere al voto, sino en el siguiente, referido a los crite-rios morales que deben tener en cuenta los cristianos para participar en partidos no confesionales. Quede claro que, para mí, como lo he escrito muchas veces, la moral social católica implica siempre el pleno respeto a la libertad y a los dere-chos de la persona y de la sociedad.

La Iglesia no pide ni recomienda partidos confesionales, lo que pedimos es partidos que quieran respetar la moral natural, fundada en la recta razón, y que podrían ser apoyados por muchos ciudadanos, católicos y no católicos, religiosos y no religiosos. Si esto tampoco se da, nos vemos obligados a votar al partido que nos parece menos malo, teniendo en cuenta los aspectos morales de los dis-tintos programas y otros aspectos de orden temporal dignos de consideración. Y pide también la Iglesia que los partidos no confesionales sean al menos respetuosos con la libertad de conciencia de los católicos que de una u otra ma-nera militan o colaboran con ellos.

Quienes dan otro significado a mis palabras, o no han leído mi texto o lo es-tán interpretando con muy poco acierto. En fin, el texto está donde estaba, cual-quier persona que quiera saber lo que dice, lo puede comprobar entrando en la página Web de nuestra Archidiócesis

En marzo no habíamos entrado en el ambiente actual dominado por las pre-ocupaciones electoralistas. Pensando en las próximas elecciones yo publiqué una breve instrucción titulada “Votar en conciencia” dirigida a los fieles católicos de Navarra. Tampoco en esta carta recomiendo el voto a favor de un partido de-terminado. Simplemente digo una cosa tan evidente como ésta: “Cada uno tiene que elaborar su propia decisión. Junto con otros aspectos dignos de considera-ción, hay que tener en cuenta importantes aspectos morales implicados en los diversos proyectos políticos. No todos son iguales desde el punto de vista mo-ral”. Esta instrucción también se puede consultar en la página Web de la Dióce-sis. Sirvan estas explicaciones para atender el derecho a una buena información de todos, pero especialmente de los miembros de la Iglesia católica de Navarra.

¡La Paz de Dios con todos!

Pamplona, 8 de Mayo del 2007.
+ Fernando Sebastián Aguilar,
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela.

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Comentario

Esta discusión podría haber quedado como otras tantas… Pero esos polvos han seguido produciendo otros lodos… En la fiesta de los sanfermines las peñas tienen un protagonismo muy especial, difícil de entender desde fuera. Cada una de ellas exhibe siempre, durante los actos festivos, unas grandes pancartas en las que la juventud navarra suele hacer una crítica de todos los personajes que durante el año han tenido un comportamiento con el que no está de acuerdo la mayoría de la juventud navarra. Era de esperar, pues, que este año tomara un protagonismo especial nuestro arzobispo y sus declaraciones de León… Casi todas las peñas lo señalan humorísticamente en sus lemas… Pero, una de ellas, la Peña Muthiko Alaiak, una de las peñas más antigua y de mayor resonancia en el aspecto cultu-ral, además de caricaturizar al obispo, muestra la imagen del Cristo de su báculo haciendo el saludo nazi, lo cual ha sido calificado por nuestro arzobispo como “blasfemo”.
He aquí la reacción episcopal:

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27 de junio del 2007

Un agravio intolerable

Varias de las Peñas sanfermineras han incluido en sus pancartas caricaturas de mi persona que podrían considerarse ofensivas. Si todo hubiera quedado en eso yo no hubiera dicho nada, pues no vale la pena salir a los medios para dirimir cues-tiones personales. El caso es que en una de las pancartas las cosas alcanzan una gravedad del todo intolerable. En efecto, la pancarta de la Peña Mutiko Alaiak, incorpora un crucifijo en el que Jesucristo aparece con el brazo en alto saludando al estilo fascista.
En esta composición el ultraje no es sólo para mi persona sino para la misma persona de Cristo en ese momento sagrado en el que se ofrecía como víctima expiatoria y redentora por la salvación de todos los hombres. Este hecho constituye una profanación del Redentor de la Humanidad, y por eso mismo hie-re profundamente los sentimientos religiosos de los muchos miles de cristianos que hay en Navarra y de aquellos que nos visitan en estos días tan singulares. La fiesta no da derecho a nadie a insultar ni a herir los sentimientos de los de-más, tampoco los sentimientos religiosos.
Como responsable de la Iglesia de Navarra protesto públicamente de este comportamiento que profana uno de los símbolos más sagrados para los cristia-nos y degrada la calidad humana y social de nuestras fiestas. Animo a los cató-licos a exigir por los medios legales el respeto a los símbolos de nuestra fe y pi-do a las autoridades competentes que defiendan adecuadamente el derecho de los ciudadanos católicos a vernos respetados y protegidos en nuestras creencias y sentimientos religiosos.

Pamplona, 28 de Junio del 2007.
+ Fernando Sebas-tián Aguilar,
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

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La Peña repensó su acción y la discutió en su asamblea, pero decidió mante-nerla durante todos los sanfermines. La Asociación de Peñas, por su parte, mani-festó su apoyo a Muthiko Alaiak, proclamando:

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2007 julio 01
Sanfermines
Las peñas responden al arzobispo que sólo era una «crítica humorística»
La Federación de Peñas de Iruñea, a través de su presidente, Endica Lacuey, respondió ayer al arzobispo Fernando Sebastián que «ha hecho una interpretación equivocada» de la pancarta de la peña Muthiko Alaiak, y que fue calificada como de «blasfema» por éste. «La caricatura es una crítica humorística a unas desafortunadas declaraciones» del propio Sebastián, se afirma en esta respuesta, en las que calificaba como «dignos de consideración y apoyo» a partidos políticos de extrema derecha. Las peñas iruinda-rras matizan que querían «criticar» unas declaraciones «que corresponden a una ideología ya superada por este país años atrás».

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También otros han respondido al Arzobispo. Voy a ofrecer una perspectiva, no explícitamente creyente, que aparecía en un diario de Navarra y que nos da una visión de muchos otros:

Diario de Noticias 07.06.30
Las sinrazones de Sebastián

TIENE razón democrática la queja de Fernando Sebastián contra la desafortunada figura de un Cristo crucificado posando con el saludo fascista en una pancarta sanferminera. En realidad, la razón no la concede el lamentable discurso de Sebastián que apela incluso al orden público como en los viejos negros tiempos del nacionalcatolicismo franquista, sino el hecho objetivo de que el mensaje social del Jesús del Evangelio poco tiene que ver con la visión reduccionista y xenófoba del fascismo, ni con la premisa de que el respeto mutuo es uno de los límites de la crítica en el modelo de convivencia democrático. Pero Sebastián ha hecho de la cátedra religiosa un púlpito político partidista e interesado. No ha tenido reparo alguno en alinearse con los sectores más ultras de la jerarquía católica en el Estado.

Se sumó a las tesis oficialistas de la época aznarista intentando confundir vasquismo y nacionalismo democrático con ETA. Faltó recientemente el respeto a la memoria histórica de miles de navarras y navarros fusilados, asesinados o desaparecidos sin juicio alguno en nombre de aquella falsa Cruzada con la que se disfrazó el golpe franquista en 1936.

Despotricó contra los intentos de igualar los derechos de todas las personas independientemente de cuál fuera su condición sexual. Y no tuvo reparo alguno en pedir el voto para grupúsculos ultraderechistas. Ahora arremete contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Además de utilizar falsedades y medias verdades, comete dos excesos. El primero, que no contento con contar con una asignatura de religión (fruto de un acuerdo preconstitucional) en todos los centros, quiere imponer también qué se debe enseñar en otras materias en un intento de patrimonializar lo que son valores universales en muchas religiones (pese a praxis cuestionables), pero también en la ética civil. Carece de credibilidad moral suficiente quien representa a un modelo político religioso que lleva siglos intentando imponer una visión del mensaje humanista de Jesús jerárquica y favorecedora de intereses elitistas par-ticulares y minoritarios para afirmar ahora sin rubor que esa nueva asignatura es "impositiva, mentalizadora y unificante, e incompatible con una mentalidad ver-daderamente democrática". Las posiciones políticas de Sebastián han faltado al respeto a las creencias y valores de muchos creyentes y ciudadanos. Y a la ver-dad real de la sociedad Navarra actual. Pero piden perdón 500 años tarde.