IRUÑA
es actualmente cabeza de una Provincia Eclesiástica artificial e inoperante,
sin unidad cultural y contradictoria, que incluye las diócesis de Calahorra
y la Calzada-Logroño, Jaca, Tutera y Donosti. No tienen, que sepamos,
una pastoral especifica y común y no creemos que pueda tenerla. Menos
todavía sabemos de ningún proyecto pastoral propio de la provincia
eclesiástica de Burgos donde están oficialmente integradas las
diocesis de Bilbao, Vitoria, Osma-Soria y Palencia. Ninguna
razón de tipo pastoral puede legitimar este hecho, a no ser la voluntad
consciente de desunir, aún en lo religioso, a las diocesis del conjunto
de Euskal Herria.
Las
tres provincias que están en el Estado francés, Lapurdi,
Zuberoa y Bebenafarria, constituyen la diócesis de Baiona, pero
juntamente con el territorio de Oloron (de Béarn) y territorio de Lescar
(de Béarn), y la sede arzobispal la tiene en Burdeos, conformada por
9 diócesis extranjeras al País Vasco y por Baiona; las diez
diócesis forman la llamada Région Apostolique, que comprende
la Région Sud-Ouest.
Sin embargo, PARTE de las diócesis vascas, las de Hegoalde,
"funcionan", de hecho, desde hace MUCHO tiempo, como una provincia
eclesiástica "in pectore", como se suele decir en el
lenguage eclesiastico, pues el obispo de Iruña preside, en muchos
aspectos pastorales, por ser arzobispo y por expreso deseo del Vaticano, las
cuatro diócesis del sur de Euskalerria.
El
Vaticano, con ocasión de la última visita de los obispos de
Euskalerria a Roma, después de una campaña llevada a cabo por
un amplio colectivo de sacerdotes y comunidades, ha dado permiso para hacer
público este hecho, ya que venía funcionando como 'provincia
eclesiástica' COMO A ESCONDIDAS.
¿Responde ésta situación a un proyecto pastoral o a conveniencias
y connivencias políticas?
