EN TORNO A DOS LIBROS RECIENTES
En varios medios de comunicación, el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela critica dos libros recientemente aparecidos: LA EUCARISTÍA, ¿PRIVILEGIO DEL CLERO O DERECHO DE LA COMUNIDAD CRISTIANA?, Nueva Utopía, 1999; y PARA CELEBRAR EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA. eL PERDÓN DIVINO y LA RECONCILIACIÓN ECLESIAL HOY... Del primero es autor Jesús Equiza. Del segundo son autores José Arregi, Jesús Mª Asurmendi, Xabier Picaza, Guillermo Mugika, Jesús Equiza, Félix Funke y Casiano Floristan.
'Como autores nos sentimos en el deber de aportar nuestros puntos de vista para interpretar positivamente estos libros y disipar toda sombra o brizna de duda sobre su ortodoxia. Lo hacemos en el marco de nuestra comunión eclesial (y, por tanto, episcopal). La corrección fraterna que aceptamos en la doble dirección, puede sernos saludable en este momento.
1)
Según la nota episcopal "en el libro: la Eucaristía
¿privilegio del clero o derecho de la comunidad cristiana?, no se
tiene suficientemente en cuenta que la verdadera comunidad cristiana incluye
la presidencia del obispo o presbítero que la preside en nombre de
aquel. No es correcto contraponer la comunidad a su presidente, porque éste
siempre forma parte de la verdadera comunidad cristiana".
- El libro afirma que ninguna comunidad cristiana debe carecer de
ministro ordenado por el obispo, para que pueda vivir la fe integralmente,
incluida la celebración eucarística, no solamente lo incluye
y la exige, no hace contraposición alguna entre comunidad y presbiterio
(jerarquía) sino que pide que el presidente de la eucaristía
sea el dirigente de la comunidad:
-
"no debe haber comunidad cristiana sin su pastor" pag.138
- La presidencia de la eucaristía y la responsabilidad de
evangelización y de gobierno (servicio de unidad) deberán
estar en el ministerio ordenado..." pag.142.
- "La muerte y la resurrección de Cristo aparece mejor
representada en la asamblea dominical plena" pag.146 y 148.
2)
Sigue diciendo la carta pastoral: "El origen de la confusión
está en el concepto de iglesia que se maneja, excesivamente sociológico
y populista, que confunde la verdadera comunidad cristiana con un simple
grupo de ciudadanos. No tiene en cuenta la verdadera naturaleza de la iglesia,
ni el verdadero origen cristiano del ministerio ordenado de los obispos
y presbíteros como presidentes de la comunidad en nombre de Cristo
y ministros insustituibles de la Eucaristía".
- No es esto lo que contiene el libro, que proclama el
origen divino de la iglesia (pag. 26ss, 140, 147), la naturaleza de la iglesia:
pueblo de Dios jerarquizado (pag.37ss, 137, 138) que reconoce y estima el
magisterio conciliar (pag. 39, 127ss, 137, 140, 141), el magisterio pontificio
(pag.44ss, 140), que reclama como requisito imprescindible la unidad de
los ministerio de animación, presidencia y dirección en una
misma persona, que es el ministro ordenado por el obispo (Pag141, 142, 143,
144).
3)
Produce
extrañeza que la crítica arzobispal
no haga referencia explicita a la tesis fundamental del libro, que defiende
el derecho de toda comunidad cristiana a la eucaristía dominical...
Y, sin embargo, pocas verdades, pocas prácticas tan proclamadas e
inculcadas por la tradición cristiana.
Donde hay comunidad
cristiana debe haber un presbítero (sacerdote) ordenado por el obispo,
y debe haber celebración plena del domingo.
Tenemos la impresión de que usted, don Fernando, no ha leído
el libro, sino que ha debido leer otro muy distinto.
RESPECTO DEL SEGUNDO LIBRO.
Para celebrar el sacramento de la penitencia, queremos hacer estas afirmaciones:
1) El fin del libro es potenciar la celebración del perdón divino, de la conversión del corazón y de la reconciliación eclesial y humana:
"...muchos cristianos y cristianas sienten incomodidad a la hora de practicar el sacramento de la penitencia al estilo de los últimos tiempos... muchos de estos creyentes han practicado durante años un sacramento más actualizado y, por consiguiente, más abierto, más comunitario, más eclesial, más personal (también lo comunitario es personal), más gratuito. Sin rechazar otras formas de perdón y de reconciliación, ellos se identifican con esta" (Intr. pag. 9 y 10).
A su vez, una de las conclusiones, dice:
"La persona es indivisiblemente indivicual y social-comunitaria. La persona creyente mantiere esa doble dimensión cuando celebra el perdón: en la penitencia privada se pone más de relieve el aspecto personal/individual; en la penitencia con absolución pública se pone más de relieve el aspecto personal/comunitario/eclesial. Pero, ni en aquella está ausente lo comunitario, ni en esta lo individual. Los dos modelos equilibran lo personal. Bueno sería que cada comunidad los ofreciera, conjuntamente, con normalidad"
El libro, pues, fomenta el sacramento de la penitencia en su doble modalidad; no intenta "desprestigiar la confesión personal y recomendar la celebración de la penitencia mediante la absolución general sin confesión personal de los pecados", como dice el arzobispo
2) Lo que se dice en esta obra no se dice a humo de pajas. Se hace una lectura seria y rigurosa de las fuentes de la revelación: biblia, tradición, concilios ecuménicos... y se conecta con un planteamiento de perdón divino, con un talante del Dios de la misericordia, que desborda los límites de toda fase histórica concreta y de un rito determinado. A su vez, el concilio de Trento no puede ser esgrimido para frenar la evolución del sacramento de la penitencia, mientras que el concilio Vaticano II alienta a la búsqueda de nuevas formas de penitencia (SC 72)... La investigación llevada a cabo muestra la sintonía con el magisterio conciliar en espíritu y hasta en su letra, proque para quien distinga mensaje y lenguaje, no constituyen problema las palabras del concilio de Trento en la sesión XIV, capítulo 6 y cánones 6,7,8.
3) No aparece clara en la nota episcopal la distinción entre lo doctrinal y lo disciplinar, y lo que al inicio se llama "inexactitudes y sugerencias muy discutibles, terminan llamandose´falsas doctrinas"... de tal manera que se da la impresión de que el sacramento de la penitencia, en su conjunto, ha sido intocado y es intocable. "Solamente la autoridad suprema de la iglesia católica puede interpretar y fijar auténticamente la composición de los símbolos sacramentales en sus elementos necesarios y suficientes", dice el arzobispo. El magisterio eclesial puede fijar los elementos y símbolos sacramentales pero no solo los esenciales,sino también los cambiantes. En el concilio de Trento, los padres rechazaron la categoría de materia para la confesión concreta; también rechazaron la de parte, perfiriendo llamarle acto del sacramento y dijeron que era necesaria por derecho divino-eclesiastico..., es decir, que era institución eclesial... Cuando el magisterio fija un elemento cambiante, no cierra la puerta a nuevos modos o ritos... Lo disciplinar no es permanente: lo doctrinal sí es permanente... Que los teólogos estén en búsqueda de nuevos modos o ritos para el sacramento de la penitencia no sólo no está en contradicción con el magisterio, sino en línea con él.
No hay pues contradicción entre los contenidos de estos libros y el mensaje bíblico-cristiano de la eucaristía y del perdón/reconciliación expuesto por el magisterio.
José Arregi, Jesús MªAsurmendi, Xabier Pikaza, Guillermo Múgika, Jesús Equiza, Félix Funke, Casiano Floristan.
Eztabaida
hau zeharo luzea izan da agunkarientan batez ere. Une batean 'Diario de
noticias'ek ezbai honekin ez jarritzeko erabakia hartu izan behar zuen...
Gotzainaren inguruko apez batzuek ere parte hartu nahi izan zuten bere gotzainekiko
leialtasuna adierazteko.
Ezin ditugu azaldu zituzten guziak hemen eskeini. Horrexegatik bi bertzerik
ez ditugu jartzen... Gotzainaren eskutitza eta idazleen erantzun zorrotz
hau.

"Zuek, ordea, ez utzi inori zuei maisu deitzen, bat bakarra baita zuen maisua, eta zuek denok senideak baitzarete.
Eta ez deitu lurrean inori aita, bat bakarra baita zuen aita, zerukoa.
Eta ez utzi gidari deitzen ere, bat bakarra baita zuen gidari, Kristo.
Zuetako haundiena izan bedi zuen zerbitzari" (Mt 23, 8-11)