Peru Sasia, director del Proyecto Fiare: «Hay que sacar a los bancos de la polí­tica»

La actividad económica no es neutral. Toda decisión económica supone en última instancia una decisión ética. Así lo creen los promotores del Proyecto Fiare, una iniciativa de banca ética que quiere dar el protagonismo a los ciudadanos.

Para conseguirlo, hay que apostar por la transparencia y por la utilización de los fondos de los ahorradores en proyectos que éstos demanden y que sean beneficiosos para la sociedad. Se trata de volver a poner en relación la economía real con la economía financiera para evitar nuevas crisis como la actual, como nos explica su director, Peru Sasia, en esta nueva entrevista de la campaña “Otra Economía es Posible”.

La inmensa mayoría de los análisis sobre la actual crisis económica apuntan a la falta de controles de la actividad financiera como principal causa. ¿Comparte el Proyecto Fiare esta visión?

Ciertamente, compartimos que ha habido descontrol. Pero hay un matiz: todo lo ocurrido no se debe simplemente al exceso de avaricia y a que se haya entendido mal el sistema neoliberal, sino que es el propio sistema el que promueve este tipo de excesos, porque lo que busca es maximizar el beneficio a toda costa, asumiendo a veces demasiados riesgos. Si hace falta vender hipotecas basura o establecer peligrosos sistemas piramidales de inversión para obtener más ganancias se hace sin reparar en las consecuencias. Achacar todo a la falta de control sin más sería como decir que los problemas de la violencia se resuelven con más cárceles. Hay que analizar por qué cada cierto tiempo nos encontramos con burbujas que explotan y por qué las entidades actúan de forma tan dudosa. La explicación no es que haya sido por culpa de tres o cuatro avariciosos. Es el sistema lo que está mal.

 

 

Debido a esta falta de control de la circulación de capitales, los clientes de las entidades bancarias no saben qué proyectos se están financiando con su dinero. ¿Es posible construir otro modelo de banca más transparente?

Desde luego, la cuestión de la falta de transparencia es una de las más inexplicables desde el punto de vista ético. No hay ninguna razón por la que los bancos no puedan ser transparentes. Cuando se apela a la confidencialidad de la información, la razón fundamental es que la competencia no conozca tus operaciones. Esto sucede incluso dentro de la banca ética, ¿pero cuál es el problema de que se conozcan? Es necesario que cada vez haya más transparencia. Los ciudadanos somos cada vez más transparentes para la administración, que lo conocen todo de nosotros: salario, pago de impuestos, multas… en cambio, en el mundo de las organizaciones, la norma es el secretismo, y esto no es justo.

El Proyecto Fiare surge de la convicción de que, si la ciudadanía supiera lo que se hace con su dinero, huiría despavorida. En este sentido, la transparencia es un medio para que el ciudadano tenga más posibilidades de tomar decisiones realmente responsables sobre lo que está ocurriendo. El mayor poder que tenemos los ciudadanos es elegir como consumidores. Es la libertad de consumir lo que yo quiera, que es un arma tremendamente poderosa, y es el mejor sistema de control para los bancos. Es la ciudadanía diciendo “te compro o no te compro”.

¿Qué diferencias hay entre las inversiones de un banco comercial y las de un banco ético?

Hay diferencias entre los bancos de la banca ética, pero una de las cosas que caracteriza a todo el sector es que restringe mucho a quién presta. La banca ética sólo puede poner el dinero de sus ahorradores en iniciativas que tengan un impacto social positivo. El Proyecto Fiare presta fondos únicamente a actividades que contribuyen a mejorar la situación de las personas que sufren desigualdades. Nuestras áreas de inversión son la inserción social, la cooperación al desarrollo y el comercio justo y la regeneración medioambiental. El Proyecto Fiare no busca “superrentabilidades” para su dinero. Busca sostenibilidad, y la encuentra, pero no va a ser el banco más rentable para los accionistas, debido a que esta gran rentabilidad está en campos de dudosa moralidad, como pueden ser, por ejemplo, el negocio armamentístico y las grandes multinacionales.

Tampoco los gobiernos parecen prestar mucha atención a lo que hacen los bancos con el dinero que se les está inyectando para impedir su caída. La banca comercial sigue estrangulando la concesión de créditos a pesar de las ayudas. ¿Qué piensa el Proyecto Fiare de este tipo de medidas de choque impulsadas por los Estados?

Una de las necesidades imperiosas de las administraciones en estos tiempos es sacar a los bancos de la política y desconectar esos entramados de poder que hay entre la esfera económica y la política, como señala Stiglitz. Estas relaciones crean unas servidumbres que hace que los gobiernos no tengan problemas en encontrar grandes sumas de dinero para los bancos de sus amigos, pero fracasan siempre a la hora de atender a los problemas del Tercer Mundo y de América Latina.

Hay que recordar que esta crisis tiene su origen en la especulación y al principio sólo afectaba a la economía financiera. Se produjo debido a que se rompieron los juguetes financieros de los amigos de los poderosos, pero ahora ha llegado a la economía real, y esa es la excusa que se utiliza para justificar las medidas de ayuda a la banca. Pero este tipo de actuaciones pueden generar sospechas y dudas, y hacen que nos preguntemos si el interés de estos planes es apoyar la economía real, o realmente se trata tan sólo de salvar la cabeza de algunas entidades.

¿Qué análisis hace el Proyecto Fiare del proceso abierto en la pasada cumbre del G20 celebrada en Washington?

No hacemos ningún análisis, porque nos parece un ejercicio, aparte de vergonzoso, poco esperanzador. Tenemos derecho a ser escépticos. Lo primero es por qué el G20, por qué esos países. No están los países más débiles, a esos nadie les defiende. Al Proyecto Fiare esto no le interesa, queremos construir un proyecto ascendente, desde la ciudadanía, y que va a agregando ciudadanos en torno a una propuesta diferente de hacer banca. En la medida en que seamos capaces de agregar a más ciudadanos en torno al proyecto, seremos más capaces de transformar a la sociedad.

Recientemente se produjo el último encuentro anual de la red internacional BanckTrack, dedicada a la vigilancia de los bancos comerciales. De esa reunión salió un importante documento, la llamada Declaración de El Escorial, que es la propuesta de BankTrack para reformar el sistema financiero. Este texto es apoyado también por el Proyecto Fiare. ¿Cuáles son sus líneas básicas?

La declaración empieza haciendo un diagnóstico de la crisis, diciendo que no es sólo financiera, también es económica, social, medioambiental y de buen gobierno. Además, propone una serie de medidas para resolver la crisis y evitar otras similares. La primera es, como ya he apuntado antes, sacar a los bancos de la política. Es necesario más control social sobre la banca. Por ejemplo, se pide que los bancos necesiten una licencia social para operar. Son medidas que buscan que, mediante la transparencia, la sociedad tenga la información suficiente para tomar decisiones respecto a cómo están operando ciertas entidades financieras. Otro aspecto de la declaración es la exigencia de que las entidades financieras tengan que utilizar criterios de sostenibilidad medioambiental a la hora de decidir sobre sus inversiones.

También se pide la desaparición de los paraísos fiscales, “el sistema bancario en la sombra” como lo llama BankTrack. Lo único que ofrecen de ventajoso a los clientes estos sistemas es la oscuridad.

¿Aborda esta Declaración de El Escorial un asunto clave, como es el de la creación del dinero a través del sistema financiero, que convierte el dinero en mecanismo generador de deuda?

Lo que pretende BankTrack a través de esa declaración es proponer medidas para minimizar la posibilidad de que se produzcan crisis dentro de este sistema económico. Es decir, no se pone en cuestión la legitimidad del sistema actual. Hay otro nivel, en el que se podría discutir si este sistema basado en utilizar el ahorro para conseguir financiación es el único sistema posible. El Proyecto Fiare cree que la intermediación financiera puede contribuir, si está bien hecha, al bienestar de las sociedades, pero siempre que funcione pegada a la economía real. El utilizar dinero como un producto en sí mismo que se recompra y se revende a través del mercado electrónico, generando una esfera especulativa que nada tiene que ver con la economía real, pero que acaba influyendo en ésta, es lo que se tiene que acabar.

¿Qué capacidad tienen los Estados para impedir ese uso del dinero como mercancía?

Los Estados tienen muy poca capacidad para controlar este tipo de prácticas. Existen algunas propuestas, como la tasa Tobin, que al menos plantean que, si no se pueden evitar esas transacciones, se graven con una tasa para obtener dinero que puedan utilizar los Estados para aumentar el bienestar. Pero son medidas paliativas que no ponen en cuestión la esencia del sistema. Si vamos a esta esencia del sistema, lo primero que deberíamos plantearnos es si crecer siempre es posible. Muchos pensamos que no. Hay que cuestionarse si se puede plantear un modelo, aunque fuera justo y desligado de las prácticas especulativas, que esté continuamente creciendo, si este planeta se lo puede permitir. Esto es muy dudoso.

Acabemos con un mensaje positivo. Esta crisis podría ser la puerta a Otro Mundo Es Posible si…

Si gracias a esta crisis, haya gente que entienda que las propuestas de la banca ética no son de cuatro soñadores, sino que son una respuesta a la injusticia del sistema financiero y que trata de diseñar otro nuevo sin los vicios del sistema actual y basado en la transparencia y en la participación. Cada vez hay más gente convencida de ello, nosotros ya lo estamos viendo. Esperemos que el Proyecto Fiare se convierta en una alternativa que la gente pueda elegir para trabajar con ella.

DATOS DE CONTACTO:
Dirección: www.proyectofiare.com

FUENTE: www.economiasolidaria.org